OBAMA Y SU RELIGIOSIDAD

 La influencia del multiculturalismo
 
Un pasaje de su bestseller “La audacia de la esperanza” pone de relieve el papel de la madre Ann en el plasmar la identidad compleja del hijo. Según ella, escribe Obama, un discreto conocimiento de las grandes religiones del mundo era parte integrante de una buena instrucción: “En nuestra casa, la Biblia, el Corán descansaban en la repisa junto a los libros de la mitología griega, nórdica y africanas. En Semana Santa o el día de Navidad mi madre me podía haber arrastrado a la iglesia, tal como me arrastró al templo budista durante una celebración de Año Nuevo Chino, o al santuario sintoísta, o a algún antiguo cementerio hawaiano.”
El presidente USA, como su madre, se declara convencido sostenedor de la Regla de Oro[1]: “Soy un convencido asertor de la tolerancia, pienso que la religión mejor es la que lleva con sigo una gran dosis de dudas. No confío en una excesiva certidumbre en la búsqueda de la comprensión, ya que creo que las personas tienen límites en sus capacidad de comprensión”.
Durante su primera prayer breakfast, Obama afirma que cualesquiera sean las diferencias en cada uno de nosotros, hay una ley que tiene unidas todas las grandes religiones: “Jesús ha dicho: ama a tu prójimo como a ti mismo; la Torah establece: lo que es odioso para ti mismo, no lo hacer a tu prójimo; en el Islam hay un verso que recita: ninguno de ustedes cree realmente hasta que no desea para su hermano lo que desea para sí. Y lo mismo vale para los hindúes y para los seguidores de Confucio. Se trata indudablemente de la regla oro, una apelación para amarnos el uno con el otro, para comprendernos el uno con el otro, para tratar con dignidad y respeto los con los cuales compartimos un breve momento sobre esta tierra”.      


[1] o sea de la ética de la reciprocidad común a diferentes experiencias espirituales y filosóficas: no hacer a los otros lo que no quieres que te hagan.  


Los americanos, pueblo de fe o ateos?
 
“Senador, usted cree que Dios intervenga en la historia para premiar o castigar a los pueblos y las naciones en base a su comportamiento?"
Durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2008 fue dirigida al presidente Obama esta cuestión que en gran parte de los Estados europeos habría podido ser bastante extraña si dirigida a un hombre político italiano o francés, pero absolutamente normal si se piensa en la realidad de los Estados Unidos.
En la vida de los americanos la presencia de Dios está siempre presente; se le encuentra sobre los billetes que llevan la escrita in God we trust "confiamos en Dios", la más norteamericana de las fiestas, el thanksgiving day "el día de acción de gracias" y también en la escuela donde los niños rezan el juramento a la bandera repitiendo One nation under God “una nación bajo Dios”.
Efectivamente, el pueblo americano, desde las orígenes, se ha distinguido por su religiosidad; ellos rebuscaron en las Sagradas Escrituras las motivaciones que reconducían a la rebelión contra los opresores llegados por la madre patria, y esta dimensión religiosa está consagrada en la Declaración de Independencia americana.
Medio siglo más tarde, Alexis de Tocqueville en “La Democracia en America” escribió: “A mi llegada a los Estados Unidos, el aspecto religioso del país fue lo que sorprendió primero mis miradas. A medida que prolongaba mi estancia, percibía las grandes consecuencias políticas que se derivaban de estos hechos nuevos”. Según el filosofo francés los americanos lograron conjugar el espíritu religioso con lo político. Además, hoy este vínculo entre la fe y el pueblo americano ha seguido permaneciendo indisoluble y algunas estadísticas confirman estos datos: el 92% de los 35 mil entrevistados cree en la existencia de Dios o de una entidad sobrenatural, el 56% afirma que la religión tiene un papel importante en su propia vida y el 39% sigue la misa por lo menos una vez a semana. En breve, como afirmaba Krister Stendhal “También los ateos en América hablan con tono religioso[1]. 
Y no es un caso si el 4 de noviembre de 2008, los electores americanos han elegido un afroamericano como presidente a la Casa Blanca. Sin duda, no hay presidente americano que no haya concluido su discurso sin la invocación “God bless America” (Dios bendiga a América), y en fin, para Eisenhower[2] sin Dios no puede existir una forma de gobierno americano, ni un estilo americano de vida.  


[1] Krister Stendhal, «El Método en el Estudio de la Teología Bíblica»
[2] Dwight David "Ike" Eisenhower (Denison, Estados Unidos, 14 de octubre de 1890Washington, Estados Unidos, 28 de marzo de 1969) fue un político y militar estadounidense, destacado por haber sido el trigésimo cuarto Presidente de los Estados Unidos. Anteriormente fue, durante la Segunda Guerra Mundial, el comandante supremo de las tropas de los Aliados en el Frente Occidental del Teatro Europeo en la Segunda Guerra Mundial.

Barack Obama

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